Algo que ver… “Hopper” en el museo Thyssen

Para los que no habéis tenido la suerte de escaparos este fin de semana a la playa os traemos un plan que no le tiene nada que envidiar. En el museo Thyssen Bornemisza de Madrid se esconde una exposición imprescindible y que no puedes dejar de ver “Hopper”.  La colección más importante en Europa de la obra de uno de los genios de la pintura.

Suele pasar que los grandes artistas permanecen en silencio durante un largo tiempo sin que nadie se percate de su talento, y  cuando su obra comienza a engrandecerse el arrepentimiento por el tiempo perdido sin su trabajo empieza a notarse. Eso es justamente lo que le pasó a Edward Hopper (1882, 1967) fue ignorado por el público, los críticos no confiaron en el, y no vendió su primer cuadro “Sailing” (1911) hasta que tuvo 31 años. Tampoco pudo ver su obra expuesta por primera vez hasta que tenía 43, y hoy se le considera como el pintor más importante del siglo XX en Estados Unidos.  Son las paradojas que tiene la vida.

A partir de aquí su trayectoria fue rápida y exitosa, cinco años después uno de sus cuadros entró a formar parte del  MOMA (The Museum of Modern Art de Nueva York) Por eso él, merecía una exposición como esta.

Hopper se formó en la New York School of Art y estuvo muy influenciado por Edgard Degas, Monet, Goya… Algunos de los cuadros de estos artistas que le inspiraron también pueden verse en la exposición.

Este recorrido por la obra del artista recopila 73 obras que se dividen en dos partes. Por un lado se muestran sus inicios desde 1900 a 1924; bocetos, ilustraciones, grabados, acuarelas donde se puede ver la formación constante del pintor. Y una segunda parte desde 1925 donde se puede descubrir a un Hopper más maduro y donde sus cuadros han adquirido ya su inigualable personalidad.

Al mirar las obras se puede sentir la desolación y el silencio de sus personajes. Hopper retrataba la sociedad americana en diversos momentos y sobretodo vista desde fuera en su ámbito domestico. Paz y aislameinto en cuadros como Room in New York (1932), o Habitación de Hotel (1931). Edward Hopper plasmabaa la perfección  la arquitectura en obras como Marty Welch’s House (1928) y captaba como nadie la luz en sus pinturas. Melancolía y adicción para quien las mira por primera vez.

Hopper fue un artista que se hizo único, dejó a la humanidad una autenticidad excepcional, y demostró al mundo que podía llegar lejos. Así ha sido, si paseara hoy por las salas del Thyssen quedaría asombrado de la cantidad de gente que contempla impasible sus obras.

No te la pierdas y llévate tus gafas para verla bien, tienes hasta el 16 de septiembre.

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